Alrededor de 8.000 personas fallecen cada año en España por errores en la medicación administrada en hospitales, según estimaciones del Foro Español de Pacientes.

De confirmarse estas cifras, los errores de medicación se convertirían en la tercera causa de muerte en el país, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, y por encima de los accidentes de tráfico.

El dato ha sido puesto sobre la mesa por su presidente, Andoni Lorenzo, quien denuncia que las cifras oficiales apenas reflejan una parte del problema.

Infranotificación: ¿solo la punta del iceberg?

Desde el Foro estiman que solo se notifican entre el 10% y el 20% de los errores reales que se producen en el ámbito hospitalario.

Si esta estimación fuera correcta, el número real de fallecimientos vinculados a errores de medicación podría ser significativamente mayor.

El problema, según señalan, no es únicamente clínico, sino estructural:

  • Falta de sistemas eficaces de notificación.
  • Temor a responsabilidades económicas o penales.
  • Cultura organizativa poco orientada a la transparencia.

La notificación de incidentes, insisten, es fundamental para identificar fallos, corregir procesos y evitar su repetición.

Seguridad del paciente: cifras preocupantes

Los datos manejados por la organización apuntan a que:

  • El 10% de los pacientes hospitalizados sufre algún efecto adverso relacionado con la medicación.
  • El 17% de los ingresados experimenta directamente un error de medicación durante su estancia.

Estas cifras dibujan un escenario en el que los errores no son episodios aislados, sino una problemática sistémica que afecta a la seguridad clínica.

Un sistema sanitario bajo presión

El debate sobre los errores de medicación no puede desligarse del contexto general del sistema sanitario.

Según el Foro, la inversión sanitaria se mantiene en torno al 7% del PIB, mientras la presión asistencial sigue creciendo. Las listas de espera, la sobrecarga profesional y la escasez de recursos impactan directamente en la calidad asistencial.

En paralelo, se ha producido un notable aumento de pólizas de salud privada en los últimos años, reflejo de una ciudadanía que busca alternativas ante la saturación del sistema público.

Fragmentación territorial y fuga de profesionales

Otro factor señalado es la estructura descentralizada del sistema sanitario español, con 17 servicios autonómicos de salud, lo que dificulta una estrategia homogénea en materia de seguridad del paciente.

Además, se apunta a una creciente fuga de profesionales sanitarios en algunas comunidades, lo que agrava la presión asistencial y puede influir indirectamente en la aparición de errores.

Transparencia como herramienta de mejora

El mensaje central que trasladan desde el Foro es claro:
Sin transparencia no hay aprendizaje.
Y sin aprendizaje, los errores se repiten.

La cultura de seguridad del paciente exige:

  • Sistemas de notificación no punitivos.
  • Protocolos claros de revisión de incidentes.
  • Análisis de causas raíz.
  • Mejora continua de procesos asistenciales.

La magnitud de las cifras obliga a situar la seguridad en la administración de medicamentos como una prioridad estructural del sistema sanitario.