La aseguradora del Hospital de Manises, Relyens Mutual Insurance, ha acordado el pago de una indemnización de 70.000 euros a una paciente de 38 años por un caso de mala praxis médica y error diagnóstico en el servicio de Oftalmología del centro, cuando aún estaba gestionado por la concesionaria privada Sanitas.

El caso se origina por la confusión de un tumor parpebral maligno (carcinoma sebáceo) con un simple orzuelo, lo que provocó un retraso diagnóstico de nueve meses y un tratamiento incorrecto que agravó la patología y terminó obligando a la amputación completa del párpado derecho.

Error diagnóstico prolongado en el tiempo

La paciente acudió por primera vez al hospital en junio de 2022 al servicio de Urgencias, donde fue diagnosticada erróneamente de orzuelo externo. Durante los meses siguientes acudió en reiteradas ocasiones al centro, recibiendo siempre el mismo diagnóstico y tratamiento.

En noviembre de 2022, se le practicó una extirpación de la lesión ocular. El informe de anatomía patológica de la muestra determinó que se trataba de un carcinoma sebáceo, es decir, un tumor maligno. Sin embargo, este informe no fue revisado ni consultado por ningún facultativo, por lo que no se modificó el diagnóstico ni el tratamiento.

Retraso terapéutico y agravamiento de la enfermedad

Cinco meses después de la extirpación, la paciente regresó al hospital por la reaparición de la lesión. Se consideró que la intervención había sido “inadecuada e incompleta” y se volvió a incluir en lista de espera como si se tratara de un nuevo orzuelo, sin carácter urgente.

En agosto de 2023, 14 meses después de la primera visita a Urgencias, se realizó una biopsia que confirmó nuevamente el diagnóstico de tumor maligno, el mismo que ya constaba en el informe de anatomía patológica elaborado diez meses antes.

Fue entonces cuando la paciente fue derivada al servicio de Oncología, donde se procedió a la amputación completa del párpado derecho, intervención que, según la defensa, podría haberse evitado con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.

Secuelas físicas y psicológicas

Como consecuencia del retraso diagnóstico y terapéutico, la paciente sufre:

  • Secuelas estéticas y funcionales graves
  • Imposibilidad de cerrar el ojo
  • Lagrimeo continuo
  • Empeoramiento de la visión
  • Limitaciones en su vida diaria
  • Afectación emocional, ansiedad e incertidumbre por el pronóstico oncológico

La defensa del caso ha señalado que la omisión de revisión del informe de anatomía patológica fue un fallo grave del sistema asistencial, al estar disponible un resultado que confirmaba la malignidad de la lesión sin que se actuara en consecuencia.

Responsabilidad sanitaria y mala praxis

El acuerdo indemnizatorio reconoce la existencia de mala praxis médica, fundamentada en:

  • Error diagnóstico inicial
  • Falta de revisión de pruebas complementarias
  • Retraso diagnóstico tumoral
  • Retraso terapéutico
  • Agravamiento evitable de la patología
  • Daño irreversible a la paciente

Este caso constituye un ejemplo claro de pérdida de oportunidad asistencial, donde el retraso en el diagnóstico de una patología tumoral impide un tratamiento precoz y condiciona un peor pronóstico y mayores secuelas.